1. Entrada por matrícula o VIN
Aceptamos dos tipos de entrada: matrícula española moderna (4 números + 3 letras, por ejemplo 9806LRH) o número de bastidor VIN (17 caracteres alfanuméricos sin letras I, O ni Q).
Antes de consultar fuentes, normalizamos el identificador: eliminamos espacios, pasamos a mayúsculas y validamos el formato. Si no encaja con ningún patrón conocido, no se lanza la consulta para evitar peticiones inútiles.
2. Consulta server-side y proxy de APIs
Las consultas a APIs privadas se realizan desde rutas server-side del propio sitio. El navegador nunca expone claves (X-API-Key) ni tokens de acceso.
Esto permite proteger credenciales, aplicar límites razonables, gestionar tiempos de espera y sanear la respuesta antes de enviarla al cliente.
3. Normalización y agrupación por secciones
La respuesta de cada fuente se normaliza a un formato interno común. Los campos se agrupan en secciones como Resumen, Estado administrativo, Datos técnicos, Historial del vehículo, Valoración Hacienda e Información adicional.
Durante la normalización descartamos campos internos, datos personales sensibles y valores vacíos para no ensuciar la interfaz.
4. Detección de incidencias
Tras normalizar los datos, revisamos campos como embargo, precinto, baja definitiva, baja temporal, baja telemática o sustracción para destacar posibles incidencias administrativas.
Usamos lenguaje prudente: si no se detecta una incidencia en los datos disponibles, no afirmamos que el vehículo esté libre de ella. Simplemente informamos de lo que hemos podido consultar.
5. Construcción de la línea de tiempo
Combinamos el historial de propietarios y los movimientos administrativos en una única línea de tiempo. Cada evento incluye fecha, tipo de trámite, tipo de titular, provincia, posibles incidencias y, cuando existe, la fuente de origen.
Esta fusión evita mostrar dos listas separadas con información redundante y facilita interpretar la historia del vehículo de un vistazo.
6. Valoración orientativa
Cuando hay datos, mostramos un valor estimado junto al rango mínimo y máximo encontrado en las referencias disponibles, además de la media y la mediana cuando aplica.
El valor se acompaña siempre de un recordatorio de que es orientativo: puede variar por versión exacta, estado, kilometraje real o demanda del mercado.
7. Conflictos entre fuentes
Si dos fuentes devuelven valores distintos para un mismo campo, registramos el conflicto y lo mostramos en su sección correspondiente.
No siempre es posible saber qué fuente tiene el dato correcto. En esos casos, es importante contrastar con la ficha técnica, el permiso de circulación o fuentes oficiales.
8. Trazabilidad por fuente
En la sección Fuentes del informe mostramos, para cada fuente consultada, su estado: con datos, sin datos, omitida o con error.
Esto aporta transparencia sobre qué información se ha podido obtener y qué no. Es coherente con el compromiso de no afirmar más de lo que realmente conocemos.
Preguntas frecuentes
¿Guardáis los informes generados?
Mantenemos registros técnicos necesarios para seguridad, prevención de abuso y diagnóstico, conforme a la política de privacidad. Los datos se minimizan al mínimo necesario.
¿Por qué algunos informes tardan unos segundos?
Consultamos varias fuentes en paralelo. En algunos casos el tiempo total depende de la fuente más lenta o de pasos de resolución (por ejemplo, VIN a partir de matrícula).
¿Podéis garantizar que no falte ninguna incidencia?
No. Solo podemos informar sobre lo que aparece en las fuentes disponibles. No detectar una incidencia no equivale a garantizar su inexistencia.
También te puede interesar
¿Quieres verificar un vehículo?
Introduce la matrícula o el número de bastidor y consulta los datos disponibles en segundos.